ADIÓS PETER…

Pues de eso va mi post de hoy… (es de los espesos)

De como uno o una en este caso, pasa de ser un síndrome de Peter Pan andante, a mama… MAMA…

Este fín de semana, me he enterado que mi sobrino se independiza. Ese niño de ojos tiernos y bondadosos que cuando sonríe lo hace hasta con las orejas… Él y su estupenda novia.

Pues ese niño que hace “nada”, apenas se mantenía en pié, y que sin darme cuenta me ha hecho testigo de su vida, ha crecido lo suficiente para emprender una nueva etapa, la mas crucial, ahí es nada.

Y tú, un buen día descubres que estás del lado de la humanidad que dice: “pero como pasa el tiempo”, “pero cuanto has crecido en dos dias”… En vez de en el lado que escucha con incredulidad esas mismas frases… Y todo pasa sin que te des cuenta… Lo mismo que pasas de ser hijo a padre….

Si en algo, ahora con el paso del tiempo, creo que a podido “tocarme” lo inusual de mi infancia, ha sido en la confianza en mí misma sobre la capacidad de ser madre, que no es poco. Tenía un “miedo” atroz a no dar la talla, a no querer a mi hijo lo suficiente -como quererle si no le conozco de nada?-, a no tener la capacidad natural que en teoria viene de serie, ese instinto del que todo el mundo habla y que yo no sabia en que cajón había guardado. Bueno, miedo a todo eso y supongo a mil cosas más, razonables o no.

En algún momento de mi vida, estaba segura de que no tendria hijos, porque no quería…. -muy generoso por mi parte, porque mi pareja sí quería, una no es perfecta- ;). Buena gana de enfrentarte a tus miedos pudiendo dar media vuelta cuando los ves, no?? (no hay emoticono para el sarcasmo).

Pues en medio de esta etapa, me quedé embarazada (iba a decir nos quedamos, siendo justa, pero también siendo justa me reitero en el “me quedé”, porque por mucho que tu pareja comparta todo contigo, -y mira que me considero afortunada-,  ese “todo” no es literal, que le vamos a hacer, hay que aceptarlo y punto!, la naturaleza dispone…). Pues sí, me quedé embarazada… sin querer, o queríendo sin querer, o sin querer queriendo, o quizá queriendo…

Lo que estuvo claro fué el miedo que sentí… Que ganas de salir corriendo!… pero a donde??, y por que??, y por qué te sientes de repente tan sola?, y por qué te dan ganas de llorar las ganas de reir que tiene tu pareja y que contiene por tu cara de pánico?, y por qué te miras al espejo buscandote y no te encuentras?.

Pues no tengo ni idea, pero ninguna película de miedo me ha hecho pasar tanto! ja ja, no sé si somos todas las mujeres tan complicadas… Yo sí.

Quizá es puro egoismo?, miedo a crecer?, a la responsabilidad?, a no querer a tu pareja después de la misma forma?, o a ti mismo?, o son solo tus hormonas que te vuelven loca como en una pelicula de Kubrick…

Por suerte, ese cumulo de sensaciones que son como una olla expres, se van desenredando, perdiendo presión. Un buen dia descubres que te alegras un poco de estar embarazada, otro dia además de alegrarte no te dá vergüenza demostrarlo, al siguiente sonríes y al otro estas feliz!!. De ahí en adelante, tomas más conciencia de lo que te está pasando, dejando un poco a un lado como te sientes y empiezas a cuidarte de forma consciente, inconsciente y empírica. Una sensación animal que te hace ver peligros donde antes no los había y por la que casi alguna vez te dan ganas de lamerte las manos en lugar de lavartelas… ja ja.

TÚ, pasas a un segundo plano, un lugar en el mundo que nunca has ocupado. Ya, lo quieras o nó, no eres lo mas importante en tu vida, de un plumazo, abres una puerta que te conduce a un lugar tuyo que no conocías, un lugar lleno de generosidad, paciencia, responsabilidad, cariño y del amor mas puro. Rincones de tí mismo que descubres poco a poco y menos mal, porque serías victima de un Stendhal en toda regla al ver lo que tenías ahí guardado…

Y sí, yo también lo tenia…

Los 9 meses pasan rápido (supongo que como todo en la vida, a la que se tire las 40 semanas vomitando, deben parecerle 2 años y medio, pero uno normalito de los de 3 mesecillos de nauseas, ciático a la virulé, calambres por aquí y por allá, episodios de insomnio cuando mas necesitas dormir, tener ganas de comer de repente alguna cosa rara, y engordar 11 kilos, se pasa rápido).

Por cierto, que puedo decir de cuando sientes que se mueve dentro de ti….

Llega el día, te pones de parto (me he saltado el momento: poner la habitación, comprar el carro…. a drede, tiene su gracia pero vamos…).

EL PARTO; (sobre esto, tantas opiniones como experiencias, y todas legítimas) resumiendo, es la leche. Aunque con el paso del tiempo, no me preguntes como ni por qué, se olvida… pero ser la leche, es ;). El mío, de primeriza mas o menos normal, 8 horitas, ahí…liada…en fín…. ja ja ja. Eso sí, mi chico empujaba igual o más que yo y estuvo a punto de saltarle al cuello al ginecólogo cuando este sacó los forceps (antes he dicho normalito, como también he dicho “se olvida”, pero sí, hubo forceps de por medio…).

La recompensa a ese esfuerzo sobrehumano, tan increiblemente cotidiano y natural por otro lado, es que aparece en escena TU HIJA, y tú, ya eres MADRE. Te la ponen en el pecho, notas su calor, su fragilidad, eres testigo de su primer pestañeo, la hueles y de veras que morderias hasta el aire que le roza para protegerla…

Después poco a poco te das cuenta que es tuya sin serlo, que tienes toda la vida para quererla, disfrutarla, que tienes que enseñarla a ver el mundo, a crecer, a querer… Y que claro, tu amor por ella crece con ella… De un plumazo, tus dudas se desvanecen como el humo y comienza UNA VIDA.

Uff es una pasada…. no todo es bueno, ni fácil, y menos mal, pero ser una pasada, es…

Después de más de 8 años, y dando siempre por hecho que mi hija sería hija única, (sí, que pasa? por qué no?! yo lo he sido!…), llegan las dudas que te hacen poner patas arriba los cimientos mas profundos de tu vida, una vez mas… Y ahí nos veís a mi marido y a mí, ahora sí, planeando un segundo embarazo… (un día pensé: “por qué no??, y si es que sí, tendría que ser ahora o nunca!… amor?!, tenemos que hablar!” ja ja ja) vivido de forma diferente pero igual, esas contradicciones que tiene la vida, y que todo el mundo entiende -con algún miedo nuevo, “la querré como a la primera?”-.

Llega TU HIJA 2…

En ello estoy, conociéndola, disfrutándola, viviendo la preciosa experiencia de ver como mi hija mayor tiene una hermana pequeña y como la pequeña busca a la hermana mayor para agarrarse a su pierna cuando tiene miedo de algo…

De nuevo, dudas y miedos se esfuman, claro que la quieres, el amor no tiene límites (tanto no sé, pero de la misma manera sí. Lo entiendes todo cuando de nuevo se posa en tu pecho con sus ojitos de ballena, el día que nace), por cierto, de este parto creo que hasta disfruté.

Yo, que cada noche cuando paso a darles un beso (tras el mejor momento del día, en el sofá del salón junto a mi chico, solos, entre el silencio y la tranquilidad), pienso: “que fuerte!, tengo dos hijas…”.

Pues sí…

Y para ser sincera, creo que lo de ser madre, no se me da del todo mal… Y que en alguno de mis lugares secretos, sigue estando Peter, aunque se deja ver poco, está.

Alma.